20 junio 2024

Obras Maestras como Activos Digitales: El Arte ‘Tokenizado’ Gana Terreno en el Mundo de la Inversión

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Una Forma Innovadora de Acceder al Arte: La Tokenización de Obras Artísticas

El panorama del arte está experimentando una transformación significativa, y uno de los cambios más destacados es la emergencia de la tokenización en el ámbito de las obras artísticas de renombre. Este proceso implica la conversión de los derechos de propiedad de una obra de arte, creada por artistas de renombre como Pablo Picasso o Andy Warhol, en tokens digitales. Estos tokens permiten dividir la propiedad en partes más pequeñas, lo que a su vez facilita un acceso más amplio al arte. Gracias a esta innovación, las obras de arte pueden ser compradas e intercambiadas en plataformas digitales especializadas.

Históricamente, las obras de arte de alta calidad han sido codiciadas por grandes patrimonios debido a su potencial de revalorización, un atractivo que muchas veces supera a los activos financieros tradicionales. Aunque han demostrado su valor incluso en momentos de incertidumbre financiera, el acceso a estas inversiones se ha restringido principalmente a inversores adinerados. Sin embargo, la tokenización de obras de arte, que transforma estas creaciones en activos digitales, abre nuevas dimensiones en el ámbito de la inversión en arte al permitir su fraccionamiento en tokens más accesibles al público en general.

El concepto de arte tokenizado está ganando gradualmente terreno y ha captado la atención de prominentes bancos de inversión, como el Bank of America. Esta institución reconoce el potencial de la tokenización para diversificar y ampliar la exposición a obras de arte de alta calidad entre los inversores. Además, se anticipa que la creación de un mercado secundario líquido para estos tokens podría agilizar la determinación de precios y reducir los costos de transacción, al eliminar intermediarios como casas de subastas y asesores. Las casas de subastas tradicionalmente imponen comisiones de alrededor del 15% al 25% del precio de venta a vendedores y compradores.

Un ejemplo palpable es la empresa Freeport, que ha obtenido la aprobación de la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) para tokenizar obras de Andy Warhol. Estas obras se han dividido en 10,000 acciones cada una. Por ejemplo, la icónica impresión de Marilyn se puso a la venta en forma de tokens, con un precio de 55 dólares por acción. Para adquirir un token no fungible (NFT) que represente la inversión en la obra de arte, es necesario comprar al menos 10 acciones, lo que supone un desembolso de 550 dólares (unos 503 euros). Otras creaciones de Warhol, como “Mick Jagger”, “Double Mickey” o “Rebel Without a Cause”, también pueden adquirirse en forma de tokens, con un costo de 25 dólares por acción.

Una vez que los tokens de una obra de arte están disponibles para su compra, empresas como Freeport tienen planes de establecer mercados secundarios licenciados para facilitar el intercambio de participaciones. En este sentido, el Bank of America señala que ya existe un fondo de arte diversificado tokenizado, creado por Artory/Winston Art Group. Este fondo permite a los inversores comprar acciones que representan una cartera de 65 obras de arte, lo que reduce las barreras de entrada para adquirir cuadros valorados en millones de dólares en conjunto.

La tokenización del arte brinda acceso digital y fraccionado a obras de arte de alto valor, aunque conlleva los riesgos inherentes de cualquier mercado digital en sus primeras etapas. A pesar de que la tokenización tiene como objetivo principal aumentar la liquidez, vender una obra rápidamente aún puede ser un desafío. El mercado del arte sigue siendo volátil e impredecible, ya que su valor no se fundamenta en métricas financieras convencionales. Como resultado, prever su rendimiento futuro en comparación con otras inversiones es complicado. Además, determinar el valor de una obra de arte es un reto en sí mismo, y esto se complica aún más cuando se representa a través de tokens digitales. Por último, la amenaza de ciberataques puede resultar en robos de obras de arte o transferencias no autorizadas de propiedad entre individuos. A pesar de estos desafíos, la tokenización del arte promete transformar la industria y democratizar el acceso a obras de gran valía.