20 abril 2024

El thriller sentimental del ‘Woody Allen francés’ sobre los amores fugaces

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El cineasta Emmanuel Mouret y el actor Vincent Macaigne inauguran esta noche el D’A Film Festival con Crónica de un amor efímero, una comedia romántica en la que el director de aquel relato coral sobre las pasiones amorosas titulada Las cosas que decimos, las cosas que hacemos, vuelve a indagar en las relaciones extramatrimoniales con la historia de Simon (Macaigne), un hombre casado y con hijos que tiene una aventura amorosa con Charlotte (Sandrine Kiberlain), una madre soltera.

Ella es desinhibida y no soporta ni la rutina ni la pasión romántica. Él es muy pudoroso y deja claro que es feliz con su familia. Ambos se sienten atraídos, les encanta hablar y quieren divertirse juntos sin promesas de compromiso de por medio. “Los dos personajes comparten el deseo de vivir algo ligero, él porque tiene una familia y ella porque siente que ya ha probado la relación de pareja y quiere algo diferente. Por un lado, ellos intentan ser fieles a sus sentimientos y al mismo tiempo tienen el compromiso de no hacer daño y ser buenas personas. El personaje que interpreta Vincent se siente reconfortado por el de Sandrine porque le dice que no se preocupe, que pueden tener ese tipo de relación, una relación en la que hay un conflicto entre querer mantener su vínculo como un deseo sin caer en el amor”, comenta el realizador a La Vanguardia.

“Creo que esta película es como un thriller sentimental porque el espectador siempre está atrapado en un suspense, se siente implicado de alguna manera esperando el momento en el que se digan algo profundo y declaren su amor. También se basa únicamente en dos personajes, aunque luego veremos que hay un tercero, y que tiene una puesta en escena muy física, Y, al mismo tiempo es una declaración de amor a los amores efímeros como dice el título de la película y que reivindica una cierta profundidad de la ligereza. Para ello Emmanuelle se ha implicado mucho para darle un ritmo y un humor propios”, añade el actor, nominado al César al mejor actor por este papel.

Creo que esta película es como un thriller sentimental porque el espectador siempre está atrapado en un suspense

Vincent Macaigne

A Simon le cuesta expresar sus verdaderos sentimientos a Charlotte y, al final, le pasa factura. En un momento dado reconoce que es un hombre lento y que necesita un empujón para tomar decisiones importantes. ¿Ve así a los hombres en las relaciones amorosas? “No sabría decir, pero esa lentitud es algo trágico porque cuando Simon se da cuenta de sus sentimientos y quiere expresarlos ya es demasiado tarde. Sin embargo, lo que me emociona más es cuando ella dice que tan solo verse juntos es un acto sexual. Que el hecho de hablar es algo erótico”, comenta el intérprete.

Mouret, que ha crecido rodeado de mujeres, afirma: “Siempre he tenido la sensación de que las mujeres son más vivas, más rápidas. Y yo como hombre soy más tímido y reservado”. La relación entre los protagonistas se va desarrollando a través de saltos temporales y elipsis. Una de las particularidades de la película es que nunca vemos a la mujer de Simon. Siempre son ellos dos hasta que llega un tercero que lo trastoca todo.

Director y actor ya habían trabajado juntos anteriormente en Las cosas que decimos, las cosas que hacemos. Escribió el guion sin pensar en nadie en concreto, pero vio en el rostro de Macaigne al hombre idóneo para encarnar a Simon. Lo mismo ocurrió con Sandrine Kiberlain. “Los dos son actores que pueden ser al mismo tiempo emocionales y divertidos. Y eso iba muy bien con la película porque evoluciona de algo más ligero a algo mucho más melancólico”.

Conocido por muchos como el ‘Woody Allen francés’, Mouret rinde un claro homenaje al autor de Manhattan en Crónica de un amor efímero, una obra en la que el cine de Éric Rohmer también está muy presente. “Son dos cineastas que admiro mucho y que están muy obsesionados con el deseo, la pareja, la palabra y la moral. A la práctica han inventado muchas cosas sobre estos temas. Rohmer es un gran teórico del cine tanto por sus películas como sus escritos y Allen encontró muchas soluciones de puesta en escena alrededor de estos temas sobre todo en su época de colaboración con el director de fotografía Gordon Willis”. Y Macaigne, más allá de estas influencias, sostiene que “Mouret ha ido construyendo su propia gramática cinematográfica y que de película en película ha ido añadiendo una capa más trágica, algo que me emociona particularmente”.