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Renán Castro Madera, Director General.

Sin Operatividad del Ejército contra el Crimen Organizado, México al Borde del Caos 

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Renán Castro Madera 

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Se incrementa la violencia en el país a consecuencia de la semiparalización de la operatividad del Ejército en el combate al narcotráfico y amenaza con generar estallidos sociales principalmente en comunidades semirurales.

El gobierno federal sin una estrategia definida o al menos desconocida para la mayoría de la población, sumado al sometimiento a grupos criminales en ciudades y poblados diseminados a lo largo y ancho de la geografía nacional, pone en riesgo a gran parte de la población y por ende la actividad económica.

El mayor problema de esta administración federal es haber frenado el trabajo operativo y de campo que desarrollaba el ejército en todos los rincones del país al implementar la absurda estrategia de “abrazos no balazos”.

El sistema operativo diseñado y puesto en práctica durante varias décadas para contener y prevenir el avance de las bandas criminales en los rincones más complejos del país, han sido suspendidos y cualquier tipo de investigación en contra de grandes capos o grupos de la delincuencia organizada por el momento han sido archivados hasta nuevas instrucciones.

Los P.O.S. (Por Orden Superior) son unos oficios que circulan internamente en las unidades desplegadas a lo largo y ancho del país y en ella se especifica no más investigaciones en materia de seguridad hasta nuevo aviso del alto mando.

Las reformas a la ley en materia de seguridad lejos de beneficiar han resultado un atole con el dedo dado el trabajo desarrollado a lo largo de varios sexenios y que tan buenos resultados habían otorgado a la sociedad en su conjunto pues estas nuevas instrucciones frenaron de manera contundente el avance en el combate a la delincuencia organizada.

Tal parece que esta medida obedece a una nueva estrategia diseñada exprofeso para cederle la operatividad en materia de seguridad a la Guardia Nacional y utilizar a las tropas como personal de apoyo en los diversos operativos que se requieran a lo largo y ancho del país.

Sin embargo, en tanto ocurre este cambio de estafeta varias regiones del país como Michoacán, Zacatecas, Chiapas, Quintana Roo, por mencionar algunas se encuentran al borde del caos por el incremento en eventos de violencia extrema que ha costado la vida a decenas de personas un día sí y otro también.

Si bien se puede considerar como una estrategia diseñada para que en los siguientes años se pudiera lograr la pacificación del país cuando la Guardia Nacional y sus diferentes divisiones logren la consolidación de sus actividades operativas, harto le costara a la población esta transición.

Sin una estrategia clara, el avance en investigaciones en materia de seguridad nacional generarán el florecimiento y consolidación de organizaciones criminales que avanzan sin freno alguno tanto en zonas urbanas como rurales indiscriminadamente provocando con ello grandes pérdidas tanto humanas como económicas que en poco tiempo desembocarán en vacíos de ley y la toma fáctica de poderes regionales encabezados por altos jefes del crimen organizado.

Muestra de lo anterior lo vivimos en el pasado proceso electoral que la violencia en contra de candidatos y candidatas a puestos de elección popular quedaron en algunas zonas a merced y conveniencia de estos grupos quienes impusieron a sus personajes de confianza para asegurar la consolidación o permanencia de sus liderazgos.

Sin conceder, México se ha convertido en uno de los países en donde varias regiones ya están bajo la tutela de bandas criminales que no solo se dedican a la realización de delitos de alto impacto, pues hoy en día se sabe que someten a presidencias municipales para la asignación de obras y servicios generando con ello grandes pérdidas económicas en las partidas presupuestales.

Urge implementar estrategias conjuntas acordes a las necesidades de cada entidad para frenar el avance de la inseguridad que permea y amenaza con colapsar gobiernos por la falta de capacidad en cuerpos de seguridad sometidos por estos grupos criminales que mantienen en su nómina a gran parte de estos efectivos.

Los gobiernos locales no tienen la capacidad para hacerle frente a este terrible flagelo y han sido rebasados desde décadas atrás provocando liderazgos paralelos a los poderes debidamente establecidos generando un estado fallido que mantiene de rehén a gran parte de la población.

Por ello se extraña el trabajo efectivo que desarrolló el Ejército por varios sexenios y que mantuvo niveles muy bajos de la delincuencia organizada.

 

 

RCH

 

 

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